Yo أنا

Me llamo Carlos Serrano y he nacido en Basilea, Suiza, donde he pasado más de la mitad de mi vida.

Allí estudié enfermería y me especialicé en enfermería psiquiátrica y en el tratamiento de los problemas de adicción a estupefacientes, alcohol, barbitúricos y sedantes (desintoxicación y rehabilitación).

Luego decidí nadar contracorriente e indagar en mis pasados. Descubrí el aroma de al-Andalus y me perdí contemplando los azulejos que decoran las paredes de la Alhambra.

Aprendí árabe, indagué en la lengua de nuestros antepasados, y leí libros de Historia y del Mediterráneo.

Creo en la hermandad entre personas y pueblos, la paz es el camino y no el fin, y defiendo el mestizaje y el respeto. No creo en la caridad, creo en la justicia y en el iminente giro decolonial.

Soñar es el instrumento poderoso que el cielo nos ha cedido para construir nuestro presente. ¿O acaso hubiera sido posible volar sin el sueño previo de tantos hombres y mujeres? Alabada sea la ciencia que busca elevar al ser humano a los cielos de la dignidad, alabado nuestro pariente Abbas Ibn Firnas.

Bienaventuradas las mujeres y los hombres valientes que emprenden camino por un futuro digno. Curemos las heridas a quienes huyen de nuestras bombas. La paz es el camino no el fin.

Para comer imparto clases de lengua árabe por la Cátedra Al-Babtain en el Centro de Lenguas Modernas, Universidad de Granada, y colaboro con al-Andalus Experience (turismo) en cuestiones de historia de al-Andalus (siglo VIII a XV). Soy guía oficial de turismo (nº 1896) con idiomas alemán, árabe e inglés, especializado en la interpretación del patrimonio y del legado andalusí. La enseñanza, la cultura y la música elevan el espíritu.

He trabajado en el Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada como Personal Docente e Investigador en Formación. En 2009 obtuve del Ministerio de Educación la Beca de Formación de Profesorado Universitario (FPU). Soy licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada e hice, también en la UGR, el máster en Culturas Árabes y Hebreas: Pasado y Presente. En 2010 presenté la tesina, es decir, el trabajo de suficiencia investigadora, sobre el polígrafo granadino Ibn al-Jaṭīb. Se trata de  un breve estudio y una traducción parcial de un tratado político del visir nazarí titulado: “El arte de gobernar en Ibn al-Jaṭīb. Al-išāra ilà adab al-wizāra. Traducción parcial y estudio”.  Como docente imparto clases de lengua árabe (Idioma Moderno Inicial/ Árabe Estándar Moderno II) en la UGR. También he hecho alguna sustitución en asignaturas como Historia de al-Andalus y el Magreb, o en la Granada Islámica. Además, he impartido algunas clases en inglés en el Centro de Lenguas Modernas de la UGR (CLM) en la asignatura de Islamic Culture.

Mi investigación se centra en la historia de al-Andalus, en el Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV). Estudio la legitimación política en el Islam occidental durante la Baja Edad Media a través de los dos únicos tratados políticos conservados que el visir Ibn al-Jaṭīb redactó en prosa: al-Išāra ilà adab al-wizāra (Manual sobre la instrucción al visirato) y la Maqāma fī l-siyāsa (Sesión sobre la política). Para mi tesis doctoral estoy traduciendo las dos obras de la lengua árabe al castellano y realizando un estudio sobre el género político-literario conocido como Espejo de Príncipes o Fürstenspiegel; en inglés Mirror for Princes, en árabe Mirāya al-Umarāʼ (مرايا الأمراء).

Para formarme paré en El Cairo, Egipto, ciudad de los mil alminares y de las cafeterías literarias con shisha; conocí  la capital fortificada de Rabat, Marruecos, donde está enterrado el emir Abu al-Hasan de los Banu Marin. Allí recorrí librerías en búsqueda de viejos manuscritos, algunos guardados en bibliotecas adosadas a viejas mezquitas, baluartes del saber (جامع القرويين في مدينة فاس). Paré en la ciudad de los nobeles, en Göttingen, Alemania, para conocer métodos y maneras de trabajar. Y me topé con la erudición judía del pasado siglo XIX y XX: “Wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen” (Heinrich Heine). Es decir, “Donde se queman libros se acaba quemando personas”.

Además, me gusta leer, me pierdo en librerías y bibliotecas; me encanta la lengua árabe y su caligrafía, me apasiona viajar, aprender y hablar diferentes idiomas, conocer culturas, tocar árboles, oler montes y ríos, pasear las ciudades y los pueblos. Me intriga el ser humano y la agricultura ecológica, creo en el futuro de los huertos urbanos, me gusta el jazz y me apasiona el flamenco, soy morentista (Enrique Morente). Me encanta la magia que desprenden las cocinas y la preparación de los alimentos. ¡Qué bueno el aceite de oliva, el pan casero, la comida natural, frutas y vegetales, una sopa miso japonesa, un viernes de cuscus marroquí! Me fascinan las nuevas tecnologías y las posibilidades que ofrecen para aprender, enseñar, compartir y colaborar. Me sorprende el potencial que tienen para transformar a la sociedad (horizontalidad). Creo en la autoridad del conocimiento y del saber, en la autoridad del respeto y de la empatía. Defiendo el valor de lo público, defiendo el ser y no el tener. Y adoro a mi mujer y doy todos los días gracias a Dios, pues sé que no sé nada.

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